Viewpoints, Gross Indecency y formación de públicos

TeatroLab Madrid es una compañía de teatro y espacio de investigación abierto a artistas de procedencias diversas. Fundado y dirigido por Gabriel Olivares, desde 2013 realiza espectáculos y proyectos artísticos en los que el actor es centro y punto de partida del proceso creativo.

febrero 25, 2018 9:27 pm

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“El Siglo XIX fue un Siglo de actores.

El Siglo XX fue un Siglo de directores.

El Siglo XXI es un Siglo de espectadores”

Anna Burzynska. Joined Forces

Desde TeatroLab llevamos varios años trabajando con diferentes aplicaciones de los Viewpoints: como herramienta de entrenamiento, como método de creación, como una manera de crear elenco,… Usos distintos que han convertido los puntos de vista, junto con el entrenamiento en Suzuki, en aquello que nos identifica como compañía. Pero, lejos de agotarse, nuestro deseo por seguir exprimiéndolos nos ha llevado a saltar la frontera de la sala de ensayo, o de la tan manida cuarta pared, para experimentar sobre el uso de los Viewpoints en la formación de públicos.

 

Para ello, partimos de un conjunto de hipótesis muy específicas. La principal es que el carácter “deconstructivista” de los Viewpoints los convierte en una herramienta privilegiada para comprender y dar sentido a aquello que sucede en escena, descomponer el trabajo escénico en diferentes piezas nos puede ayudar a recomponerlo de otras maneras. La segunda es que para mirar diferente, hay que poner el cuerpo, hay que implicar la experiencia motora. La tercera y última tiene que ver con mirar juntos y juntas, con una construcción colectiva de la mirada que descasa en el cuerpo, en nuestra relación con el espacio y con los otros.

 

Comenzamos este empeño en el Teatro Fernán Gómez, en el marco de la exhibición de nuestro último trabajo Gross Indecency. Abrimos una convocatoria pública para participar de cuatro sesiones de trabajo donde se practicarían Viewpoints y una quinta que consistía en un debate después de ver la obra por segunda vez para analizar qué le había pasado a nuestra mirada durante estas sesiones.

 

Nuestro trabajo con públicos nacía de la voluntad de compartir una herramienta, pero fue mucho  más allá. Abrimos el escenario donde cada día dábamos vida al drama de Oscar Wilde, para convertirlo, desde la práctica, en un lugar donde podían suceder otras cosas, y compartimos los dos elementos claves sobre los que pivotan los Viewpoints: el espacio y el tiempo, de forma que los actores de Gross participaron en todo el taller junto al público.

 

Más allá de las presentaciones de rigor, que nos ayudaron a conocer nuestras diferentes procedencias, el taller comenzó precisamente recorriendo ese espacio por el que el público había transitado pocos días o pocas horas antes a través de su mirada. Empezamos por “profanar” el espacio de la representación de Gross Indecency y por romper la distancia entre actores y público, ya que todos los ejercicios de esa sesión y de las siguientes se hacían mezclando ambos grupos.

Durante 4 días se sucedieron los trabajos sobre gestos, topografías, formas, arquitecturas repeticiones, preguntas sobre los gestos del Siglo XIX, sesiones abiertas… etc, en grupos mixtos entre actores y públicos. A los ejercicios seguían reacciones y reflexiones de todo tipo. A algunos se les activaba la memoria y recordaba escenas de otras obras de teatro de la compañía (Our Town), otros describían cómo habían sentido las relaciones espaciales, la velocidad, qué les había impulsado a pararse a mirar a sus compañeros o qué les había llevado a moverse de una determinada manera. Todas estas reflexiones y todo lo que le había sucedido a los cuerpos se fue “sistematizando” en la cuarta sesión, revisando aquello que habíamos hecho y, a partir de ahí, nombrando cada uno de los Viewpoints.

 

Durante estos cuatro días pudimos experimentar las potencialidades que tienen los Viewpoints para crear un colectivo con gente que no se conocía, que tiene trayectorias, profesiones, gustos y vocaciones diferentes. Pero nos quedaba aún la sesión final. Las personas participantes del taller asistieron a la última representación de Gross Indecency y después nos reunimos para debatir sobre la experiencia del taller y sobre si su mirada había cambiado o no durante estos días. Los primeros en tomar la palabra fueron los actores del espectáculo y destacaban no sólo como estos días habían reforzado su confianza en este tipo de herramienta, también la osadía de quienes se habían lanzado a esta experiencia, lo que habían disfrutando viéndoles y cómo para muchos había supuesto una oportunidad de volver a sus orígenes, a sus primeros contactos con los Viewpoints después de tanto tiempo.

 

Después fue el turno del resto de participantes en el taller. Además de poner en valor el método en sí o lo que les había supuesto trabajar con los actores, nos interesaba ver si consideraban que su mirada había cambiado. Destacamos algunas de sus reflexiones porque nos parece que ilustran alguno de los objetivos que perseguíamos y que tienen que ver con el ver, el cuerpo, la atención o la cercanía: “me han llegado cosas que antes se me escapaban”, “me ha abierto la vista a detalles”, “me he fijado en cosas en las que ni como actriz me hubiera fijado”, “me sentía parte del espectáculo”, “hay un antes y un después para ver”, “te arrastraba al escenario”, “me ha llegado todo muchísimo más” o “el primer día estuve recibiendo la función con la cabeza y hoy la he recibido con el cuerpo y ha sido mucho más potente y me ha arrastrado muchísimo más”.

 

Concluimos con una última sesión abierta de trabajo entre todos y todas, público y actores, y con muchas ganas de seguir trabajando y reflexionado sobre cómo aquello que nos sirve para actuar, nos puede ayudar también a mejorar nuestro diálogo con los públicos.

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